El desarrollo de un sitio web no se limita a la parte técnica: también requiere creatividad, planificación y una comunicación clara con quienes forman parte del proyecto.
Durante nuestra práctica, descubrimos que la etapa de organización es tan importante como el diseño y la programación. Establecer objetivos, definir un estilo visual coherente y dividir las tareas nos permitió avanzar de forma ordenada y efectiva.
Esta experiencia nos enseñó que un buen resultado surge de la combinación entre ideas originales y una estructura sólida de trabajo, generando sitios web que no solo funcionan, sino que transmiten identidad y confianza.
